Sobre mi

Soy Magda Gisbert, una mente inquieta y soñadora que pasó de ser urbanita en mayúsculas a vivir entre montañas y flores, de trabajar en un despacho a tener un taller propio.

Todo empezó por casualidad, un día cualquiera llegó a mis manos información sobre un workshop floral. Por aquel entonces había estudiado diseño de moda y estampación, trabajaba en un despacho y me movía por la ciudad como pez en el agua. De repente todo cambió, y ese día cualquiera pasó a ser un día especial.

Me dejé seducir por la magia de las flores y decidí formarme profesionalmente en arte floral, cambié la ciudad por el campo y el teclado por las tijeras de podar.

Ahora vivo entre texturas, olores y colores que dan forma a los sueños de nuestros clientes; y es que como dice Benedetti hay que darle vida a los sueños que alimentan el alma.

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